Sunday, January 07, 2007

Teosofia y La Fraternidad Blanca

Mdme. Blavatsky & El Gral. Olcott
-Mdme. Blavatsky & El Gral. Olcott-


En verdad fueron marcados o influenciados por su obra estadistas como Gandhi (que sólo por la influencia de H.P.B. y Annie Besant comprendió la dignidad de los valores hindúes), Rutherford Hayes (Presidente republicano de los Estados Unidos de América entre 1877 y 1881) y Henry Wallace (Vicepresidente demócrata del mismo país 60 años más tarde); músicos como Scriabin (miembro de la ST), Mahler y Sibelius; pintores como Gauguin, Mondrian, Kandinsky, Paul Klee o Nicholas Roerich; poetas como William Yeats (miembro de la ST), George Russell, T.S. Eliot y Fernando Pessoa.

Escritores como Bernard Shaw, Maurice Maeterlinck y Jack London; psicólogos como William James, Jung y Gustav Fechner (Léase, sobre Fechner, su demostrado encuentro con uno de los Maestros de H.P.B., referido en el Cap. XIV del libro "The Mahatmas and Their Letters", de Geoffrey Barborka).

Científicos como Thomas Edison (miembro de la Sociedad Teosofica), William Crookes (ídem), Flammarion (que, incluso, fue Vice-presidente de la misma Sociedad), Robert Millikan, Marconi, Rupert Sheldrake, David Böhm, Robert Oppenheimer y Albert Einstein y tantos, tantos otros elementos ilustres...

Ante la grandeza de Helena Blavatsky, tenemos el deber de honrarla y demostrar que no vivió, luchó y sufrió en vano; tenemos el deber de pasar de la creencia negligente y perezosa a la ciencia de la religión-sabiduría y de pasar del sectarismo al universalismo; tenemos el deber de justificar el origen y el destino divino del ser humano, que tan extraordinariamente fundamentó; tenemos, en fin, el deber de ser dignos del precioso legado que nos dejó.

Entre tanto, volviendo a citar al Coronel Olcott ("Old Diary Leaves", Cap. LIII)... podemos añadir "...Pero "Está la gloria del Sol y otra es la gloria de la Luna y otra la gloria de las estrellas", de modo, que si no puede haber más que un Sol H.P.B., ni más que una Luna Annie Besant, hay lugar en nuestro cielo para ejércitos de estrellas".

Sociedad Teosofica
Sociedad Teosofica


Podemos comparar "La Doctrina Secreta" a una sinfonía. Innumerables temas se desenvuelven y entrecruzan, surgen, van creciendo, y luego parecen desaparecer, para elevarse otros igualmente fascinantes; entre tanto, aquellos son retomados, más adelante, de modo aún más pujante y suntuoso. Como si fueran los varios instrumentos de una orquesta, H.P.B. recurre a argumentos metafísicos, filosóficos, religiosos, científicos, históricos, arqueológicos, geológicos, fisiológicos, astronómicos, filológicos y etimológicos; introduce un copioso número de citas de gran diversidad (factor asombroso, teniendo en cuanta la escasez de su biblioteca y la rareza de muchas obras transcritas...); evoca y se apoya en los textos, en los principios, en las enseñanzas y en las terminologías de las tradiciones religiosas, filosóficas, simbólicas y "mitológicas" de los más diversos y diferentes pueblos - en un himno entusiasta al más vívido y demostrado universalismo. (Cuando, aún hoy, personas consideradas cultas desconocen o son incapaces de valorar sin prejuicios cualquier otra religión aparte de aquella en la que fueron criados en su "aldea", vale la pena recordar las palabras de H.P.B., hace más de 110 años: "La Filosofía Esotérica concilia todas las religiones, las desnuda de sus ropajes humanos externos y demuestra que la raíz de cada una de ellas es la misma de todas las demás religiones").

Algunos de esos términos, especialmente orientales, relevantemente en sánscrito, pueden parecer, inicialmente, extrañas y casi indescifrables. Sin embargo, a medida que su significado se va desvelando por la comprensión del sentido y de la coherencia global del texto, a medida que en ellas encontramos el medio de acceder a una realidad que va desdoblándose y profundizando cada vez más, hasta saciarnos y (serenamente) exaltarnos con su majestuosa riqueza; a medida que Parabrahman (1), Mulaprakriti (2), Purusha (3), Shakti (4), Svabhavat (5), Fohat (6), Akasha (7), Vishwakarman(8), Twashtri (9), Anupapadaka (10) y otros innumerables términos se van haciendo familiares e inmediatamente puntos de referencia, entonces es cuando toda la fuerza, toda la ciencia, toda la belleza, toda la concepción insuperable de la obra puede ser entendida. Cada nuevo término a cuyo significado penetramos, es un nuevo instrumento que comenzamos a oír en el gran concierto; cada parte de la gran síntesis a la que dirigimos nuestra atención, es un novedoso tema que se introduce en la gran sinfonía; cada nueva sutil alusión a quienes nos disponemos a recorrer el camino señalado, es una nota altísima para cuya longitud de onda nuestros oídos se vuelven sensibles.

Aún hoy se discute la realidad (o tipo de realidad) de los Mahatmas - Maestros de Sabiduría (universal) y Compasión - de los que H.P.B. se confesaba discípula y de cuya existencia doy testimonio. No tenemos, claro, el derecho de intentar impedir a quien quiera que sea tener dudas u opiniones discordantes; sin embargo no creemos que cualquiera que esté exento de prejuicios, de fanatismo y de "espíritu de secta" (incluso las muy respetadas en las convenciones sociales) y que haya, verdaderamente, leído por completo "La Doctrina Secreta" - cosa que no hizo la (casi) totalidad de sus adversarios - pueda no reconocerla como obra (casi) sobre-humana.

Para leer mas sobre Madame Blavatski - click aqui - Sobre Annie Besant - click aqui -

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